Archivo de la etiqueta: chupete

Cómo dijimos adiós al chupete

¡Hola de nuevo!

Ante todo, muchas gracias por la acogida del post anterior, así como por las palabras de ánimo. De sobra sabéis que a veces hace falta pegar un grito de auxilio y luego una se queda así como más tranquila. Y, en este caso, el desahogo blogueril se ha notado en mi comportamiento con Martín y, por tanto, en el suyo conmigo: está más tranquilo, pide (a veces) el pis, obedece más que antes… Y, sobre todo, me dice “¿mamá, estás contenta?”. Ayynsss, si es que me lo como!

Dicho esto, hoy os quiero contar cómo nos despedimos del adorado chupete (adorado por él, pero especialmente por mí). Ya hicimos la intentona hace unos meses y yo no quería volver a probar hasta que pasara más tiempo por cuatro razones:

  1. Lo veía pequeño y ya estábamos en proceso quita pañal, así que no quería agobiarle más.
  2. Era un auténtico yonqui al que no me veía capaz de arrebatarle su dosis. Aunque solo lo usaba para dormir, lo primero que hacía nada más llegar a casa era ir a buscarlo por si el Hada de los Chupetes se había despistado y se lo había dejado a deshora.
  3. Nos ha salvado de muuuuuchas rabietas. Podía estar en pleno ataque de locura, que era metérselo en la boca y parecía que lo habíamos empapado en morfina.
  4. Me NEGABA en rotundo a retirárselo mientras no estuviéramos de vacaciones. Ni él ni nosotros nos merecíamos ir a la guardería/trabajo sin dormir.

Así que decidimos que la apoteósis final se produciría en Navidad porque la boca se le estaba empezando a deformar y no es exageración mía. Primero pensábamos decirle que se lo dábamos a los Reyes Magos, pero esto era al final de las vacaciones y nuestro propósito de ir a trabajar descansados se iría al garete. Así que como íbamos a pasar las fiestas en la playa decidimos (él estaba de acuerdo) que lo íbamos a tirar al mar para que “las olas se lo llevaran a los bebés que lo necesitaban más que él”.

Pero ¡oh, sorpresa! Al día siguiente de llegar, y cuando aún no nos habíamos atrevido a llevar a cabo el ritual, dijo de pronto “hoy duermo sin chupete” (como veréis, el lavado de cerebro al que le teníamos sometido era fino filipino). Así que aprovechamos la coyuntura y rápidamente le dijimos “ah, pues entonces le decimos al Hada que hoy no traiga el chupete?” (sabía que yo tenía linea directa porque me había visto mandarle algún whatssap e incluso él había hablado por teléfono con ella en alguna ocasión). Y todo convencido nos contestó “vale!”.

Total, que llegó la noche y tras el cuento empezó a buscar entre las sábanas “¿y mi chupete?”, “no está, como dijiste que hoy dormías sin chupete el Hada no lo ha traído”. Se quedó flipando, se metió conmigo en la cama y dijo un par de veces “mi chupeeeete” “mi chupeeeeete” pero le dije “venga, que te hago cosquillitas (su perdición) y verás que no lo necesitas”.

Y hasta hoy.  Pero no solo sin chupete, sino… ¡con cosquillitas! Se han convertido en el sustituto perfecto: le relajan, se las hace mamá, le dan gustirrinín y no le deforman la boca. Ni qué decir tiene que la primera semana prácticamente no echó ni una siesta, todas las noches lo pedía antes de dormir y si con el chupete se dormía en 4 minutos, ahora con las cosquillitas lo hace en 8. Pero poco a poco todo vuelve a la normalidad (sigue echando la siesta tooodos los días) y yo creo que ya se ha olvidado de él. Nos tenemos que echar con él todas las noches, pero esto venía sucediendo ya desde que le quitamos el pañal, no es tema del chupete.

Mi opinión es que cada niño da señales de cuando está listo para decir adiós a su mejor amigo. El mío no estaba listo cuando lo intentamos la primera vez porque los alaridos que pegó los debieron de oír desde Chiquitistan, y ahora, nada de nada, oiga. ¡¡Ojalá me hubiera fijado bien en las señales con el pañal!!chupete

 

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest