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Cantajuegos y Baby Einstein: hipnotizadores de bebés

lanaranjamecanica-f1¿Qué tienen los Cantajuegos y Baby Einstein que me dejan al niño como a Alex de La Naranja Mecánica después del tratamiento Ludovico? No tengo ni idea, pero son droga pura. Y dura.

La primera vez que vi Baby Einstein pensé “pero qué es estoooooooooo?”. Imágenes inconexas de pajarillos, animales, molinillos de viento y niños sonriendo, todo mezclado y aderezado con música clásica. Flipé y pensé que el niño iba a apuntar esto en su lista imaginaria de cosas por las que me va a meter al asilo, pero como todos los padres que nos lo recomendaban hablaban de sus virtudes, no seré yo la que se desmarque de lo que hace la masa.

Y cuando él lo vió, flipé de nuevo. Es empezar y ya puede estar arrancándole la cabeza a Epi o matando a golpes la tarima flotante, que se queda quieto parao y no despega la vista de la tele hasta que acaba. Tanto que me da hasta mal rollo, y eso que la ve cuatro veces al mes. Pero, tachadme de la mala madre, hay días en los que vuelves agotada y dices “10 minutos de ‘Baby Einstein’ nos van a venir muy bien a los dos para relajarnos…?”. Aunque confieso también que desde que me he enterado que Disney reconoció que de educativo no tiene nada y es más bien un hipnotizador de niños intento no ponérselo… (mucho).

cantajuego_madridEn cuanto a los Cantajuegos, eso es harina de otro costal. El nivel de excitación que le entra al verlos solo es comparable al que alcanza su padre cuando ve a la morenita de las coletas. Grita, gruñe, salta y a veces hasta me intenta morder la cara (el niño, no el padre). En dos palabras: le encanta. Sobre todo si su madre (yo) lo da todo cantando desaforada ‘El señor Don Gato’ como si estuviera en un concierto de Madonna o bailándole ‘Soy una taza’. ¿Qué tienen? ¿Son los estilismos que llevan, nada apropiados para personas de treintaytantos años, y la voz de niño pequeño que ponen (y que me da mucho repelús)? ¿O es porque todas las canciones van acompañadas de una coreografía diferente, obligándonos a los padres a aprendernos todas y cada una de ellas para entretener a nuestros retoños? Esto me frustra mucho, porque yo me he inventado mis propias coreografías para otras canciones (normalmente también inventadas por mí) y Martín me mira con cara de “Eres una impostora. Y lo sabes”.

No sé que será, pero confieso que yo estoy deseando llevarle a algún concierto a ver cómo reacciona cuando los vea en directo. Y estoy segura de que papá también quiere… aunque por otros oscuros motivos…

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