Cómo entretengo a la fiera en casa

IMG_3957Esta pregunta que parece tan sencilla, se convierte en todo un reto cuando el frío arrecia y no podemos llevar a los peques a que se desfoguen a la calle tanto como nos gustaría. El mío, imagino que como todos, en cuanto se ve encerrado entre cuatro paredes tiende a ‘asalvajarse’ o, mejor dicho, ‘embrutecerse’ al más puro estilo Rocky cabreado.

Cada niño es un mundo y cada padre y madre sabrán qué les da resultado con sus hijos. Así que yo os voy a contar lo que hago con el mío de 22 meses cuando no tenemos más remedio que quedarnos en casa. Son cosas que hoy funcionan, pero mañana… vaya usted a saber.

Jugar al fútbol. Su gran pasión. Le encanta, lo adora y nos tiramos las horas muertas chutando por el pasillo y gritando “goooooool”. Bueno, más su padre que yo, que es su manager oficial y al que se le pinta el símbolo del dólar en los ojos cada vez que lo ve con el balón.

Pintar. Lo más socorrido y lo que más le entretiene del mundo mundial. Le subo a su trona (imprescindible para mí que esté atado: si lo dejo en una silla normal, cuando me quiera dar cuenta ha escapado y se ha puesto a hacer pintura rupestre en las paredes del salón), le quito la bandeja para que pueda pintar sobre la mesa (previamente cubierta con un mantel o un hule, muy de abuela, sí, pero muy fácil de limpiar), coge las ceras, un papel y… ¡a dar rienda suelta a su alma de artista! Solo hay un inconveniente: cuando se cansa, en lugar de decir “ya`tá”, empieza a comerse las ceras y lanzarlas en plan jabalina.

Implicarle en las tareas de la casa. Puede que haya gente que le suene mal, pero se lo pasa genial. Si pongo una lavadora, él lleva conmigo el cubo de la ropa sucia, cierra la puerta y le da a los botones (a veces más de la cuenta). Si voy a barrer, me ayuda a empujar la porquería mientras yo recojo. Si limpio el polvo, le doy su trapito y él lo va pasando a mi lado. Parece explotación infantil, pero obviamente no lo es porque no limpia absolutamente nada. Solo está entretenido imitando a su mamá.

IMG_3097Jugar con la tablet. Sí, se la dejamos. Tiene sus aplicaciones descargadas y le gusta mucho. Y cuando ha tenido un rato de mucha actividad física, le viene bien para relajarse un poco. Las aplicaciones que más usamos son Talking Pocoyó, Kids Preschool Puzzle y Baby Toy, y siempre jugamos juntos.

Ver el ‘Chuchuwa’, Pocoyó y Wheels son the bus. La primera es la maldita canción de los Cantajuegos que todo el mundo conoce. Día y noche. Día y noche. A veces cuando se despierta a las 7 de la mañana se le oye a oscuras diciendo ‘Chuchuwaaaaaaa’ (y luego sale vaho de su boca, rollo ‘El sexto sentido’). Así que nos pide verlo en todas sus versiones: española, latina, rapeada por Pocoyó, bailada por unos extraños animales… En cuanto a Pocoyó y Wheels on the bus, la primera son los capítulos normales y corrientes, que se los ponemos indistintamente en inglés y español, y la segunda son vídeos de canciones típicas en inglés, casi siempre interpretadas por animales, que le encantan.

Hablar por Skype con los abuelos. Mis padres viven en otra ciudad y, aunque nos visitan mucho, cuando están en su casa intentamos hablar a menudo. ¡Se lo pasa pipa!Jugar al escondite. Desde que pusimos cortinas en casa, su vida cambió. ¿Qué mejor sitio para esconderse, dar vueltas y salir de repente haciendo “Cu-Cú” o “Buuuuu”?

Además de todo esto, a él también le gusta jugar solo con sus juguetes: rodar coches, pasear su sillita con un muñeco encima, apilar cubos, etc… Y como ya dije el otro día, le encanta ‘leer’ su libro de medios de transporte. ¡Lo que más!

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