El angelito se transforma

¿No os pasa que hay días que tenéis una conexión brutal con vuestro bebé, que todo son sonrisas, alegrías, largas siestas, cacas lustrosas, gracietas y mucho “mamá, muuuuuuuuuuua”? Te sientes la mejor madre del mundo, todas las piezas encajan, la vida tiene más sentido que nunca y tú te ves hasta más guapa y delgada.

Miedito

¿Y no os pasa también que otros días sucede todo lo contrario? El niño refunfuña A-TODAS-HORAS, hace el arco (y el orco) cuando lo metes al coche, se caga en los momentos más inoportunos, sientes que llevas el pelo sucio aunque lo hayas lavado esa mañana  y el espejo te devuelve una imagen que quisieras que no fuera la tuya.

Y yo me pregunto, ¿de qué depende que tu vida parezca tan diferente de un día para otro, si el pequeño Damien ha dormido las mismas horas que el día anterior, ha comido lo mismo y habéis hecho prácticamente las mismas actividades? Mi conclusión es la siguiente, aunque a priori pueda parecer una rubichorrada: se está convirtiendo en una persona de verdad. Me explico: siempre ha sido una persona, pero ahora tiene personalidad. Y va a la guardería, un plus a tener en cuenta en esto del espabile infántil.

Más miedito de madrugada

Más miedito de madrugada

Como todos nosotros, ya tiene sus días buenos y malos; a veces se levanta con el pie izquierdo o pletórico vaya usted a saber porqué. Saca el brazo por los barrotes de la cuna con su terrorífico chupete luminoso en la boca y te da en la pierna para decirte que ya ha dormido lo suficiente. Por la calle ya expresa con su dedito rechoncho y comestible hacia donde quiere ir y qué quiere ver. Y te dice sí o no con la cabeza cuando le ofreces agua. Esto, amig@s, es lo que más me flipa porque siento que ya tenemos conversaciones.

Deseando estoy de que empiece a hablar y me diga “mira mamá, que paso de comer ese pure; dame chocolate o un chupito de naranja”.  Y de que se confirme si esa mala leche que se atisba es producto de sus doloridas encías o realmente ha heredado EL GEN (en mayúsculas, porque es muy fuerte) a saber de quién… ;-P

 

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2 comentarios en “El angelito se transforma

  1. Jajaja! muy bueno, toda la razón. No siempre cuando un pequeño se pone “rabioso” es porque estemos dejando de lado las rutinas y la tranquilidad, qué va ! A veces nos sorprenden con días inesperados de “me vuelves loca!” y eso nos produce aún más ansiedad que cuando sabemos el motivo, por la incertidumbre de no conocerlo… Pero ¿y cuando nos levantamos nosotros así? Eh? pues igual, los pobres también tienen que “flipar” 😉 Aunque no pensarán en ello ni se preocuparán por los motivos, jajaja, ya les tocará cuando sean papis.

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