¿Dónde estás, mamá?

¡Hola a tod@s de nuevo!

tumbado

Martín, abandonado a su suerte

¿Qué tal esas vacaciones? Las mías no han sido tantas como podría parecer por lo que he tardado en actualizar el blog, pero desde que mis padres regresaron a mi ciudad natal abandonándonos a nuestra suerte, después de un año de canguro gratis, comidas diarias a mesa puesta y tuppers para cenar que parecían no tener fondo, yo no doy para más.

A eso hay que añadir que llevo casi un mes arrastrando una laringitis para la que mi simpática doctora decidió recetarme NADA y que me ha desterrado a dormir en el salón como un marido borracho para no despertar a Martín, que bastante tiene con que le están saliendo las muelas.

Así que ahora, cuando ha pasado más de un año desde que tuve a mi hijo, estoy empezando a ser madre en toda toda la extensión de la palabra. Porque hasta ahora compartía la maternidad con mi madre. No me malinterpretéis: siempre he sido yo la que se ha hecho cargo de Martín. Pero desde que volví a trabajar, al salir de la oficina, llegaba a su casa a comer y me tenía al niño dormidito o esperándome como un querubín reluciente y lustroso, casi listo para que lo sacara a pasear en cuanto acabase mis judías, mis lentejas, mi lasaña, mi solomillo o cualquiera de los deliciosos manjares que me hubiera preparado ese día. Y si algún día yo tenía que hacer tareas domésticas o ir a la compra o a la pelu, él se quedaba jugando en su casa y yo podía hacer todo tranquilamente.

Ahora le recojo a todo correr de la guardería. Está cansado como si viniera de una rave, así que vamos directos a casa y le preparo lo más rápido que puedo la merienda mientras me recrimina con su dedito lo mucho que tardo. Tengo esperanzas de que duerma una siesta, pero con eI mismo dedito me dice que nanai e intento evitar que se parta la cara haciendo de retén con una pierna mientras pongo una lavadora. Nos vamos al parque al mismo tiempo que hago mentalmente la lista de la compra y, a eso de las 7 de la tarde, un ruido me recuerda que no he comido, con lo que empiezo a picar guarrerías varias y para cenar me meto entre pecho y espalda una pizza yo sola.

Mamá, vuelve… ¿No ves que así no voy a caber en el vestido de novia?

(Las que tenéis más de un hijo diréis que si soy idiota o qué. Para mí sois diosas).

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7 comentarios en “¿Dónde estás, mamá?

  1. Ja, ja, ja! Yo pasé esa fase y te aseguro que lo que más echo de menos es el tema de la plancha. Ahora los niños vas con jersey hasta en julio para que no se vean las arrugas. Tranquila, mi experiencia es que al final le coges el ritmo y no se lleva tan mal. Pero nunca es igual. ¡Santos abuelos!

  2. Ja jajajaj, a mí me paso al principio, mi niña empezó la guarde con 8 meses, este año cumple los tres, y siempre es lo mismo, como tú dices, corre a la guardería, recógela, llega a casa, prepara cena, comida, merienda, lavadoras, etc, etc y juega con ella. Bendito sean los dibujos animados en ciertas ocasiones.

  3. Aprender a priorizar y a organizarse… Para mi son la clave… Tengo 2 niños uno de 7 años y otro de 17 meses, mis padres aún trabajan y mi marido suele viajar… Yo solo trabajo por las mañanas pero imagina como son las tardes!
    Creo que me agobiaba mucho más cuando sólo tenía uno… Al menos al principio… Me he hecho práctica y he aprendido a organizarme… Seguro que en un tiempo lo llevas mejor. Además ahora tu bebé es un terremoto, más adelante la cosa se tranquiliza y aunque no te los quitas de encima tampoco no tienes que estar continuamente vigilando a ver si se abren la cabeza o tiran un mando a distancia por el WC…. Ánimo! Me gusta tu blog!

  4. Vaya, qué gran suerte has tenido hasta ahora!! Mis situación ha sido muy distinta, porque aunque vivo a cinco minutos de casa de mis padres no gozan de salud para ayudarme con los mellizos…. Tienen 21 meses camino a 22 y de momento solo me he cargado una vértebra!! Aunque tampoco me quejo…. Ahora los pañales ya no se lavan a mano!! Muchos ánimos que cuando te des cuenta estarás ahorrando para la universidad!!

  5. Que suerte has tenido.nosotros nos vimos desde el primer día solos: papá,mamá y el bebé.en mi vida he comido más pizzas precocinadas y me he sentido más sola.Porque a pesar del apoyo de mi marido y de su implicación,tras pedirse las vacaciones y el permiso de paternidad volvió a esa inagotable jornada de trabajo y aquí estaba yo sola casi todo el día contando las horas para que volviera él del trabajo y compartiéramos.

    Y la familia no vive lejos,pero se hicieron los suecos pasando de largo.

    Mucho ánimo.

  6. Solo puedo decirte: GRACIAS. Con tus comentarios me siento menos menos culpable de mis errores como madre primeriza. Ojalá te hubiese leído antes. Enhorabuena por tu maravilloso trabajo!!!

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